jueves, 7 de diciembre de 2017

Encuentro Social Alternativo II

En la publicación  anterior prometimos que el transcurso de esta semana estaríamos publicando el cronograma y los detalles del segundo Encuentro Social Alternativo que se llevará a cabo en el estado Lara, así que aquí está el flyer:




























Re-publicamos también el evento en Fb https://www.facebook.com/events/410399092709356/

Va a estar bien interesante, así que quien se pueda llegar, aportar a las propuestas y el debate será muy bien recibidx y valoradx. Nos vemos ahí!

Salud y Anarquía!

lunes, 4 de diciembre de 2017

El Espacio Contracultural Autogestionado "La Libertaria" invita al 2° Encuentro Alternativo Social




Desde el 16 hasta el 18 de Diciembre se tiene pensado realizar el 2° Encuentro Social Alternativo, en el recién inaugurado espacio Contracultural "La Libertaria" que queda por Hato Arriba Sector la Odisea, Barquisimeto estado Lara. En este encuentro se dictarán talleres, se darán foros, se compartiran experiencias de lucha.

No hay camino hacia la autogestion , la autogestion es el camino!

"Como sabemos la situacion actual que se presenta ha generado muchos obstaculos para organizarnos e intercambiar ideas, para este mes de diciembre se esta organizando el segundo Encuentro Social Alternativo , lxs compxs que quieran participar con charlas , talleres, peliculas o documentales, cada idea sera bienvenida, debemxs romper esta apatia y unirse para que cada idea sea llevada a cada rincon de nuestrxs vidas. El tema principal de este encuentro es la autogestion y la búsqueda de soluciones a la situacion actual.Que nuestras voces sean sinonimo de lucha! Piensa, resiste y lucha

Escriban a encuentrosocialternativo@contrapoder.org.ve"

Sobre "La Libertaria":
Evento en Fb:


El cronograma de actividades y los detalles, se estarán publicando esta semana, así que estén atentxs a las publicaciones de La Libertaria, de Indymedia Venezuela Centro, y de nuestro blog Gargantas libertarias.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Caracas: Foro Emergencia humanitaria: Espacios para analizar y proponer


Porque no hay que dejarnos arrastrar por la desesperanza: ASISTAN! DENUNCIEN! PROPONGAN!
Ponentes:
Feliciano Reyna- Acción Solidaria
Jorge Díaz Polanco- Observatorio Venezolano de Salud
Magdymar León Torrealba- AVESA/Red Naranja
Aime Tillett- Grupo de Estudios Antropológicos
Flor Pujol- Laboratorio de Virología Molecular IVIC


Detalles del Evento:

Detener el sufrimiento de la población venezolana ante la disminución de la calidad de vida, la caída del poder adquisitivo y la escasez de alimentos y medicinas, aunado a la crisis del sistema de salud público y el avance de la pobreza, serán los temas que se estarán desarrollando con el fin de identificar nuevas acciones que permitan recuperar de manera urgente indicadores mínimos de disfrute de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de las personas que se quedan o huyen del país.

- Primer encuentro por soluciones eficaces ante la emergencia humanitaria en Venezuela tendrá lugar el lunes 13 de noviembre de 9:00 a.m. a 12:00 p.m., donde se abordará la problemática de la emergencia humanitaria en el ámbito de la salud: situación general del sistema nacional de salud pública en Venezuela y dotación de fármacos; crisis de acumulación epidemiológica en Venezuela; morbilidad materna e infantil y salud sexual y reproductiva de las mujeres en Venezuela; emergencia humanitaria en VIH-SIDA; y factores de riesgo para los pueblos indígenas frente a la emergencia humanitaria venezolana y población indígena con VIH-SIDA.

- Segundo encuentro por soluciones eficaces ante la emergencia humanitaria en Venezuelase se desarrollará el día miércoles 15 de noviembre de 10:00 a.m. a 12:00 p.m. donde se dilucidará sobre la emergencia alimentaria: malnutrición y factores de riesgo en niños y niñas; incidencia en la salud pública de la crisis alimentaria; y situación general de la producción agroalimentaria.

- Tercer encuentro por soluciones eficaces ante la emergencia humanitaria en Venezuela tendrá lugar el lunes 20 de noviembre de 10:00 a.m. a 12:00 p.m., para aproximarse al drama de las migraciones a países vecinos desde Venezuela: diagnóstico y recomendaciones para la atención de población migrante en riesgo.

Entrada libre en todas las sesiones.

   

jueves, 9 de noviembre de 2017

Carlos Taibo: “Los bolcheviques acabaron, paradójicamente, con la Revolución rusa”



En el centenario de la Revolución rusa, se han editado numerosos libros analizando el fenómeno desde el punto de vista de los bolcheviques --criticándolos o alabándolos--, pero pocos se centran en los defensores de la “tercera revolución”: los anarquistas. El profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y pensador libertario Carlos Taibo (Madrid, 1956) lo hace en Anarquismo y revolución en Rusia (1917-1921) (Los Libros de la Catarata), y lo plasma alejándose de los maniqueísmos habituales respecto de este período histórico pero sin ocultar su “manifiesta simpatía por las causas que blandieron los libertarios rusos”.

Rosa Luxemburgo define la Revolución rusa como el “acontecimiento más poderoso” de la Primera Guerra Mundial. ¿Qué supuso la Revolución rusa en su opinión?

Fue una revolución truncada que prometía más de lo que al final dio. Si la juzgamos en términos de acontecimiento inicial que permite gestar un modelo alternativo y estimulante, a mi entender fue un fracaso. Si la juzgamos, en cambio, en términos de grandes corrientes estratégicas, iluminó un régimen que marcó indeleblemente la historia del siglo XX y que en algunas de sus dimensiones aportó datos saludables.

En el libro incide mucho en los aspectos negativos de la Revolución rusa pero no tanto en las luces.

El libro pretende analizar los cuatros años que transcurren entre 1917 y 1921, unos años tétricos marcados por la guerra, y mi interés se concentra en estudiar la confrontación entre el mundo libertario y el mundo bolchevique. El meollo de la obra creo que justifica una lectura poco calurosa de lo que hicieron los bolcheviques en esos años.

La propia Revolución rusa refuta una tesis de Marx, al realizarse la revolución en un país atrasado agrario y no en uno industrializado y proletario. ¿Cómo casa esto el marxismo ortodoxo?

La obra de Marx es muy amplia. Hay quien distingue entre el Marx joven, el Marx maduro y el Marx tardío. El Marx maduro sostiene que una revolución socialista solo es imaginable en un país que ha alcanzado un determinado desarrollo capitalista y en el que existe un proletariado como clase más o menos asentada. Con toda evidencia, Rusia no era ese país, y probablemente Marx se hubiese sentido un poco horrorizado en 1917 ante el uso que muchos dirigentes bolcheviques hicieron de sus teorizaciones. Acaso tiene mayor interés, sin embargo, la figura del Marx tardío, que le presta más atención a la condición singular de la sociedad rusa y a la existencia de estructuras colectivas como la comuna rural, en una perspectiva muy diferente de la que abrazaron los bolcheviques.

La revolución proletaria mundial fue otra predicción fallida, en este caso de los bolcheviques. ¿Podría haber discurrido de otra forma la Revolución rusa si hubiese triunfado la Revolución espartaquista?

Si los espartaquistas hubiesen podido desplegar su proyecto en Alemania, uno de los principales núcleos del capitalismo internacional, es legítimo concluir que ello hubiera afectado a la dinámica general revolucionaria de esos años y le hubiera imprimido un sesgo diferente a lo que sucedía en la naciente Unión Soviética. Pero ése es un ejercicio de política ficción.

“Todo el poder para los soviets” y “Todo el poder para el proletariado y el campesinado” fueron los eslóganes de los bolcheviques antes de la Revolución rusa. ¿En qué se tradujo tras su llegada al poder?

En un olvido manifiesto de esas consignas. En mi libro presto atención a Las tesis de abril de Lenin, que desde una lectura legítima de los hechos reflejaron una inflexión libertaria en su posición, de la mano de la conciencia de que los soviets exhibían una capacidad incipiente de transformación y de que, en consecuencia, había que apoyarlos. Cuando los bolcheviques alcanzaron el poder olvidaron manifiestamente esa posición. Su política, de manera evidente, apuntó a cancelar la capacidad autónoma de los soviets y de los comités de fábrica, con el importante añadido de inventar un proletariado que no existía y autoatribuirse la representación de ese proletariado al tiempo que se demonizaba al campesinado, dando a entender que en este último no había otro tipo de posiciones que las estrictamente reaccionarias, algo que era, de nuevo, una distorsión de la realidad.


Volviendo a Rosa Luxemburgo, ella considera que la “insurrección de octubre” supuso “la salvación no solo de la Revolución rusa, sino también del honor del socialismo internacional”. En cambio el historiador conservador Richard Pipes opina que la Revolución de octubre fue un golpe de Estado. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Es una discusión muy compleja. Afirmar sin más que fue un golpe de Estado es ignorar que por detrás había una corriente muy clara de revolución social. Habría también que preguntarse si en la Rusia de aquel momento había un Estado como tal. Yo creo que, de todas maneras, los bolcheviques, llevados del legítimo deseo de salvaguardar la revolución, paradójicamente acabaron con ella en la medida que cancelaron esa dimensión de revolución social desde la base, vinculada inicialmente con los soviets y los comités de fábrica, y generaron un proceso fundamentalmente político, jerarquizado e hipercentralizado que recuerda más, ciertamente, a un golpe de Estado que a una genuina revolución social.

De hecho las elecciones a la Asamblea Constituyente rusa las gana por mayoría absoluta el Partido Social-Revolucionario y los bolcheviques la disuelven.

En efecto. Cuando se dice que determinadas medidas asumidas por los bolcheviques se justificaron por un escenario dramático como era el de la guerra civil y la invasión del país por ejércitos extranjeros se olvida que la cosmovisión anterior de los bolcheviques ya prefiguraba esas medidas en la forma de un proyecto político marcado por una centralización extrema.

¿Cuáles eran las principales diferencias de planteamiento entre los bolcheviques y los anarquistas?

No es una pregunta fácil de responder porque había distintas corrientes dentro del mundo anarquista. Aun con esta cautela, creo que la primera diferencia es que los anarquistas apostaban por preservar la capacidad autónoma de decisión de los soviets y de los comités de fábrica. Además, defendían una sociedad plural, muy diferente de la derivada de la aniquilación de los otros partidos por los bolcheviques. También rechazaron la militarización de la economía, la gestación paralela de una burocracia y la aparición de un ejército convencional. Y en último término repudiaron un orden represivo vinculado con el surgimiento de la Cheká.

¿Cuál era la situación de los anarquistas como movimiento antes y después de la Revolución rusa?

A partir de la Revolución de febrero se produjo una eclosión de grupos anarquistas, tanto en el medio urbano como en el rural. No es fácil calibrar cuál era su relieve objetivo, pero los anarquistas estaban claramente presentes. Muchos anarquistas se sumaron a la revolución de Octubre en un momento en el que no estaba muy claro que esa revolución fuese exclusivamente bolchevique y lo hicieron porque entendieron que esa revolución debía permitir la desaparición del gobierno provisional de Kérenski y la contestación activa de lo que suponía el capitalismo. Pero la mayoría de los libertarios se percataron inmediatamente de que el proyecto bolchevique apuntaba a unos horizontes muy diferentes de los que ellos defendían. A partir de diciembre de 1917 se produjo una confrontación cada vez más aguda entre anarquistas y bolcheviques, aunque cierto es que hubo una parte del movimiento libertario que se integró en el aparato de poder bolchevique, los denominados, con un manifiesto equívoco, anarcobolcheviques.

En El Estado y la revolución y Las tesis de abril, Lenin aboga por una abolición en fases del Estado pero una vez alcanza el poder. La actuación fue bastante diferente. ¿Fue una forma de ganarse el apoyo de los anarquistas?

Creo que fue más bien una certificación de que existía algo muy interesante en los soviets y los comités de fábrica, y que los bolcheviques no debían permanecer al margen del auge de esas estructuras. En el libro en muchas ocasiones procuro distinguir anarquistas y libertarios. Los anarquistas eran personas que mostraban una adhesión ideológica doctrinal a determinada cosmovisión, mientras que los libertarios eran y son gentes que, con o sin esa adhesión, en su práctica cotidiana revelarían un proyecto de autogestión y democracia directa. Y en la Rusia y Ucrania de esos años había muchos libertarios aunque hubiese bastante menos anarquistas.

¿Qué papel jugaron los anarquistas en la revuelta de Kronstadt y la Majnóvschina y qué fines buscaban?

Había pocos anarquistas en la revuelta de Kronstadt pero muchos libertarios y muchas personas que en realidad recuperaron los lemas de la revolución de Octubre, como el que rezaba "todo el poder a los soviets y no a los partidos". La revuelta de Kronstadt produjo un shock notabílismo en el poder bolchevique, toda vez que los sublevados estaban utilizando sus propios lemas de Octubre de 1917. Aunque la presencia de los anarquistas fue más fuerte en la Majnósvschina –la figura que da nombre al movimiento, Nestor Majnó, era un anarquista reconocido–, creo que la mayoría de campesinos que dieron sentido a ese movimiento eran más bien libertarios que anarquistas en sentido estricto. En la Majnóvschina había personas con otras cosmovisiones ideológicas, como el socialismo revolucionario, el menchevismo o el propio bolchevismo. En cualquier caso, la Majnóvschina se vio lastrada porque tuvo que encarar en todo momento una confrontación militar con los ejércitos blancos y después con los bolcheviques, con lo cual su tarea de construcción de una sociedad autogestionaria, aunque evidente en la intención, no fue particularmente sólida en la realidad.

En su libro trata los aspectos militares de la revolución de Majnó pero queda poco claro qué sociedad construyeron o propusieron.

Hasta donde llega mi conocimiento, cuando los majnovistas ocupaban una aldea se limitaban a convocar una asamblea de los habitantes y dejaban al libre albedrío de éstos la determinación de lo que querían hacer. No había ningún criterio encaminado a imponer estructuras. Decían: "Creemos que ustedes deben liberarse pero la manera de liberarse la deben elegir ustedes mismos". No es que faltasen iniciativas o experimentos de carácter autogestionario. Lo que ocurre es que fueron arrinconados por dinámica militar y, también, por el olvido con la historia obsequia a los derrotados.

Usted también es autor de Historia de la Unión Soviética: De la revolución bolchevique a Gorbachov. ¿Considera que se llegó a alcanzar el socialismo real en algún momento de la URSS?

Si me acojo a la propia retórica que alimentaba el sistema soviético, la sociedad que perfiló fue una sociedad en transición al socialismo. Ni siquiera se afirmaba que fuera una sociedad socialista. Menos aún una sociedad comunista. Yo prefiero hablar de socialismo irreal. Creo que infelizmente los sistemas de tipo soviético no fueron capaces de dejar atrás el universo histórico y social del capitalismo, aunque sin duda esta era su intención. Sucumbieron a la lógica del trabajo asalariado, de la mercancía, de la jerarquización y de la idolatría del desarrollo de las fuerzas productivas. Y acabaron por reproducir muchos de los términos del sistema que sobre el papel querían contestar.

¿Esto se debe más a circunstancias externas como la guerra civil y las intervenciones de potencias extranjeras o a cuestiones propias del bolchevismo?

Creo que los dos factores fueron importantes. Si olvidásemos que desde el momento inicial el experimento de la Unión Soviética se vio marcado por una agresión exterior estaríamos dejando de lado un elemento importantísimo para valorar por qué ese sistema adquirió un relieve autoritario y jerarquizado irracional. Pero ya antes me he referido al hecho de que si solo contemplamos esta primera perspectiva estaríamos olvidando la propia concepción orgánica de los bolcheviques, que parte de una lectura de Marx, un jacobino en muchas de sus dimensiones, que conducía también de manera directa a un horizonte poco saludable. No podemos olvidar ninguna de estas dos dimensiones.

¿Considera que el leninismo fue un preludio del estalinismo?

Creo que lo fue. En cierto sentido, los últimos textos de Lenin apuntan al reconocimiento de eso, no tanto porque su autor fuese capaz de prever lo que fue el estalinismo sino porque recogen una autocrítica en lo que respecta a muchas de las medidas arbitradas antes de 1924. El caso de Trotsky es más llamativo. Una vez que se vio obligado a abandonar la Unión Soviética, Trotsky asumió una posición hipercrítica con respecto a los criterios defendidos por Stalin desde el poder, en franco olvido de lo que él mismo había hecho cuando disfrutaba de una capacidad ejecutiva muy notable. Trotsky fue el responsable principal de la militarización del trabajo y de la gestación de unas fuerzas armadas convencionales, con lo cual creo que no es en modo alguno alejarse de la realidad afirmar que desempeñó un papel fundamental en términos de asentamiento del poder de la burocracia que él mismo criticó más adelante.

Trotsky también estuvo involucrado en la represión de Kronstadt y de la Majnóvschina.

En efecto. Y subrayo que nunca dijo "nos equivocamos", con lo cual la responsabilidad de Lenin, como la de Trotsky, en la deriva posterior del sistema soviético me parece evidente. Esto no quita que la historia sea, claro, muy compleja. No estoy afirmando que el huevo que alimentaron Lenin y Trotsky inevitablemente tenía que conducir a Stalin, pero sin ese huevo Stalin sería difícil de explicar.

Su libro está dedicado a los anarquistas y se habla mucho también de los bolcheviques y los mencheviques pero quedan más apartados los socialrevolucionarios o eseristas. ¿Quiénes eran y qué fue de ellos?

Una de las líneas maestras que recorre el libro es la vinculada con el populismo ruso, el movimiento de los naródniki. Este movimiento vio la luz en la década de 1870 y tuvo manifestaciones muy dispares, algunas de carácter claramente libertario, otras más vinculadas con la política tradicional. Fue un movimiento fundamentalmente de socialismo agrario que defendía una vía rusa diferente de la propia del capitalismo occidental y que en muchos casos resultó ser premonitorio en términos de conciencia en lo que respecta a los problemas de las mujeres y del medio ambiente. Aunque conforme a una percepción murió en la propia década de 1870, otras lecturas defienden que, con modulaciones diferentes, se mantuvo en el tiempo hasta después de la revolución bolchevique en la forma del Partido Social-Revolucionario. Este último vio la luz a principios del siglo XX, y más adelante dio pie a dos organizaciones distintas: una de derechas y otra de izquierdas. La de derecha estuvo en el poder con el gobierno provisional en 1917 y la de izquierdas colaboró incipientemente en los momentos iniciales de la Revolución de Octubre para luego alejarse del magma bolchevique y ser objeto de una represión cruda.

¿Por qué no se conocen estos otros movimientos tan importantes en la Rusia de 1917?

Porque la historia la escriben siempre los vencedores. Y en 1917 los vencedores fueron los bolcheviques y en 1991, cuando desapareció la Unión Soviética, el papel lo asumió el discurso liberal que nos invade por todas partes. De por medio quedaron retazos de otros movimientos a los que no prestamos ninguna atención. Podría hablar también de los mencheviques. Si uno entra en una librería y pide una monografía sobre estos últimos, el librero se quedará perplejo. Y, sin embargo, desempeñaron un papel fundamental en esos años. Falta un conocimiento expreso sobre fuerzas políticas que fueron entonces muy relevantes, de las que los ejemplos mayores fueron los mencheviques y los socialistas revolucionarios. No agrego a los anarquistas porque se benefician de que sigan existiendo movimientos anarquistas.

¿Qué queda en la Rusia actual de las revoluciones de 1917?

Queda un escenario muy confuso ya que parece inevitable que cualquier fuerza política o persona que quiera intervenir en el debate público se vea obligada a definirse en relación con los hechos de 1917. Esto ocurre en particular en el caso del propio presidente Putin, de la mano de una respuesta extremadamente confusa, toda vez que Putin intenta acumular elementos del orden más dispar. Parece que aprecia la lógica imperial de la Unión Soviética al mismo tiempo que defiende el discurso tecnocrático del zarismo. La figura más admirada por Putin es Piotr Stolypin, primer ministro del zar. La huella de movimientos como los que yo estudio en el libro en la Rusia contemporánea, en cualquier caso, es limitada. Aunque hay un interés historiográfico y se han ido publicando documentos de estos movimientos, no olvidemos que la huella es mucho menor que la que se vincula en España con el mundo libertario, y ello por dos razones: el movimiento libertario en España fue más notable en términos numéricos que el ruso y la revolución rusa está más alejada en el tiempo. Pero aún así tengo la impresión de que en Rusia pervive en algún grado, aunque sea marginal, esa perspectiva libertaria original que provocaba que en la cultura política del país la institución Estado no fuese particularmente apreciada, que en cambio se revelase una admiración cierta por las revueltas campesinas y que se abriese camino una defensa de la comuna rural que en muchas de sus dimensiones tenía un carácter libertario.

El Estado criticado por Bakunin y Kropotkin tiene poco que ver con el Estado actual. ¿Qué vigencia tiene hoy día el anarquismo?

La perspectiva libertaria, como cualquier otra, precisa una adaptación a nuevos escenarios. Llevas razón en que el Estado es una institución distinta en la medida en que, aunque conserva buena parte de sus aditamentos de hace siglo y medio, ha agregado otros diferentes. Eso obliga a tomar en consideración que muchas de las formas de alienación y de explotación que conocemos no pasan, o no pasan necesariamente, por la institución Estado. Pero creo que hechas las correcciones correspondientes, la perspectiva libertaria sigue siendo muy útil para analizar los entresijos de nuestras sociedades. En este sentido auguro un revival de las ideas y, sobre todo, de las prácticas libertarias que me parece es perceptible ya en el mundo contemporáneo. Aunque los movimientos ideológica y doctrinalmente anarquistas son hoy débiles, las ideas correspondientes tienen hoy un peso visible en muchos ámbitos importantes como en los vinculados con el ecologismo, el feminismo o el pacifismo.

Una de esos movimientos con cierta esencia libertaria, según algunos, fue el 15-M pero luego ha venido Podemos, un partido altamente jerarquizado. ¿Qué queda del 15-M?

Creo que quedan más cosas de las que parecen, como creo que carecemos de perspectiva suficiente para valorar cuál es el legado, en términos de imaginario ideológico, del 15-M. Es verdad que si utilizamos como termómetro el fenómeno Podemos el balance es desolador. Podemos es una fuerza política convencional, integrada en las instituciones, crecientemente jerarquizada, tributaria de la agostada propuesta socialdemócrata y poco consciente de lo que se nos viene encima de la mano del riesgo de un colapso general del sistema que padecemos. Está en las antípodas de una perspectiva libertaria. Y, sin embargo, si uno analiza lo que sigue ocurriendo en muchos barrios y pueblos descubre que hay una huella del 15-M que probablemente se traduce en una semilla que acabará por germinar otra vez. Igual depositamos demasiada atención en el estudio del sistema político convencional y olvidamos lo que ocurre en una periferia que, siempre con el colapso del sistema en el horizonte, puede provocar sorpresas.

¿Lastra mucho la etiqueta anarquista?

Tengo una posición ambivalente al respecto. Me gustan poco los anarquistas que sacan pecho de su condición como si fuesen seres superiores y procuro, entonces, rehuir el término. Pero tampoco me siento cómodo ante la demonización permanente a la que se entregan tantos medios de comunicación que siguen pensando que los anarquistas son portadores de bombas y las lanzan caprichosamente contra el primero que aparece. En términos generales me gustan pocos las etiquetas. Prefiero juzgar a las personas por sus conductas. Hay personas que nunca se calificarán de anarquistas con las que me siento muy cercano y hay anarquistas con los que no siento ninguna proximidad.

Usted ha tratado la cuestión ambiental en libros como Colapso: Capitalismo terminal, transición ecosocial, ecofascismo y defiende el decrecimiento en otros como ¿Por qué el decrecimiento? Un ensayo sobre la antesala del colapso. ¿Por qué pese a los desastres medioambientales que sufrimos el decrecimiento está fuera del discurso político?

El discurso político-partidario al uso es aberrantemente cortoplacista. Se ve marcado obsesivamente por el designio de maximizar votos en las próximas elecciones. Esto se traduce en que todas las discusiones que remiten al medio y al largo plazo, que son las principales, se ven permanentemente arrinconadas. Hace tres años el manifiesto Última llamada fue firmado por muchos de los responsables de las fuerzas políticas de la izquierda española. Creo que su principal virtud fue poner de manifiesto las enormes contradicciones de estas personas, que son capaces de firmar un manifiesto que da cuenta de la inmediatez del riesgo del colapso del sistema pero que en su vida cotidiana y en sus fuerzas políticas olvidan manifiestamente este tipo de problemas y lo hacen de manera orgullosa y obscena. Un dirigente de Podemos se sirvió afirmar que "el decrecimiento no da votos". Claro, si uno traza su programa en exclusiva sobre la base de la necesidad de allegar votos, lo mejor que puede hacer es afiliarse al Partido Popular, que parece que es la fuerza política que más votos recoge.

Es política ficción, pero ¿cuál cree que será el futuro de nuestra sociedad respecto a las cuestiones medioambientales y a la posibilidad de un colapso sistémico?

No estoy en condiciones de afirmar taxativamente que se va a producir un colapso general del sistema. Me limito a señalar que ese colapso es muy probable. Quienes saben de estas cosas afirman que el riesgo de colapso del sistema se vuelca en una etapa que va del 2020 al 2050, de la mano de un pronóstico que creo es serio. Me fascina el hecho de que esta discusión no tenga ningún eco en una sociedad como la nuestra. Así las cosas, no hay muchos motivos para ser optimista con respecto al futuro. El colapso se traducirá previsiblemente en una quiebra general de todas las instituciones, algo que no tiene por qué ser negativo, y de todas las relaciones al amparo de una situación económica extraordinariamente delicada. Todo eso en un escenario para que el que estamos poco preparados. Durante muchos años he entendido que el decrecimiento era una herramienta que proponía instrumentos que permitirían hacer frente al riesgo de colapso. Ya no digo eso. Me parece que el decrecimiento llega tarde. Y si sus herramientas conceptuales van a ser servir para algo, será para el momento posterior al colapso, y no para evitar éste.

Para acabar, una pregunta que siempre he querido hacerle. Usted publica entre tres y cinco libros al año. ¿Cómo lo hace

Escribo mucho, probablemente demasiado, pero tiene su explicación. Es muy raro encontrar en los medios de comunicación un artículo mío. ¿Por qué? Hace diez años escribía en cuatro periódicos: El País, La Vanguardia, El Periódico de Catalunya y El Correo. Escribía en esos cuatro periódicos porque no significaba nada para ellos y les daba igual que escribiese en la competencia. Me echaron de esos cuatro periódicos y no escribo hoy en ningún sitio. Dedico el grueso de mi tiempo a escribir libros. Siempre estoy trabajando en uno. Y, en un orden de cosas diferente, entre esos tres o cuatro libros que algunos años he publicado se cuentan reediciones de textos anteriores, algo que permite reconstruir un escenario menos sorprendente.

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Anarquismo y revolución en Rusia (1917-1921). Carlos Taibo. Los Libros de la Catarata, 2017.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Campaña de apoyo y solidaridad para la familia del Cacique Romero- Puedes contribuir con alimentos y ropa

Puedes contribuir con alimentos y ropa

Campaña de apoyo y solidaridad para la familia del Cacique Romero 


06/11.- Extendemos el llamado que nos hace Leonardo Dominguez, alias el Catire, informando sobre el desarrollo de una campaña de solidaridad para la recolección de alimentos (arroz, ocumo, pollo, sardina) y ropa destinados a apoyar la estadía de Lucia Romero y varios yukpas en Caracas durante los próximos días. Recordamos que la lucha del pueblo yukpa ha transitado por momentos sumamente dolorosos como fue el asesinato del casique Sabino Romero y actualmente el cautiverio de los hijos de la casica Anita sumados a la política de criminalización y abandono por parte del estado venezolano.

Para contribuir contactar con el "Catire" 04263469519
O llevar a partir de las 2pm-5pm a la estación del metro Bellas Artes en Caracas





Fuente: Aporrea.org

 

martes, 31 de octubre de 2017

Lxs compañerxs de la Guarura necesitan apoyo para mantener su espacio web.



Por la Guarura:

Estamos recolectando 50 USD para sostener el servicio de laguarura.net.ve palabra de los pueblos en lucha, ventana a nuestras resistencias y re-existencias. Pedimos sus contribuciones hermanos y hermanas para persistir con esta ventana abierta de las organizaciones autónomas, de las luchas sociales y de la dignidad de los pueblos. Poco es mucho y bueno.

En Venezuela: CC Banco Mercantil 0105 0280 22 1280039590 Juan Carlos La Rosa Velazco 10.610.627
Para contribuciones en otros países o en otras monedas escríbenos un mensaje.


abrazos maternales a tod@s

domingo, 22 de octubre de 2017

Malatesta: Nuestro Programa.


Nada nuevo podemos decir. La propagada no es y no puede ser más que la repetición continua, incansable, de aquellos principios que deben servirnos de guía en la conducta que debe­mos seguir en las varias contingencias de la vida.

Repetiremos, pues, con palabras más o menos di­ferentes, pero con un fondo constante, nuestro viejo programa socialista-anarquista revolucionario.

Nosotros creemos que la mayor parte de los males que afligen a los hombres dependen de la mala orga­nización social, y que los hombres, queriendo y sabien­do, pueden destruirlos.

La sociedad actual es el resultado de las luchas se­culares libradas por los hombres. No comprendiendo las ventajas que podrían sacar de la cooperación y de la solidaridad, viendo en los demás hombres (excep­to los más vecinos por los vínculos de la sangre) un competidor y un enemigo, han procurado acaparar, ca­lía uno para sí, la mayor cantidad posible de disfrutes sin preocuparse del interés de los demás.

Dada esta lucha, naturalmente debían, salir vence­dores los más fuertes o los más afortunados, sometien­do y oprimiendo a los vencidos en. modos diversos.

Mientras el hombre no fue capaz de producir sino lo que necesitaba para su sostén, los vencedores no po­dían hacer otra cosa que matar al vencido y apoderar­se de los alimentos por éste cosechados.

Más tarde, cuando con el descubrimiento del pas­toreo y de la agricultura un hombre pudo ya produ­cir más de lo que necesitaba para vivir, los vencedo­res encontraron más ventajoso reducir los vencidos a esclavitud y hacerles producir para sus dueños.

Más tarde aún, los vencedores se dieron cuenta de que era más cómodo, más productivo y más seguro explotar el trabajo ajeno con otro sistema: retener la propiedad exclusiva de la tierra y de todos los medios de trabajo y dejar nominalmente libres a los despeja­dos, los cuales, no teniendo ya medios con que vivir, venían obligados a recurrir a los propietarios y a tra­bajar para éstos en las condiciones que éstos querían.

De este modo, poquito a poco, a través dé toda una red complicadísima de luchas de todo género, invasio­nes, guerras, rebeliones, represiones, concesiones arran­cadas, asociaciones de vencidos unidos para la defensa y de vencedores unidos para la ofensa, se ha llegado al estado actual de la sociedad, en la cual unos cuantos detienen hereditariamente la tierra y toda la riqueza social, mientras la gran masa de los hombres, deshere­dada de todo, se ve explotada y oprimida por unos po­cos propietarios.

De este estado de cosas depende el estado de mise­ria en que generalmente se encuentran los ¡trabajado­res y además todos todos los males que de la miseria derivan: ignorancia, delitos, prostitución, miseria físi­ca., abyección moral y muertes prematuras. De este modo depende la constitución de una clase especial (el gobierno), la cual, provista de medios materiales de ¡represión, tiene la misión de legalizar y defender a los propietarios contra las reivindicaciones de los pro­letarios, sirviéndose, además, de esta ‘ fuerza, para crearse a sí misma ciertos privilegios y para- someter­se, cuando puede, hasta la misma clase pro­pietaria. De esto depende la constitución de otra clase especial (el clero), la cual, con una serie de fábulas sobre la voluntad de Dios, sobre la vida futura, etc., procura persuadir a los oprimidos a que soporten dó­cilmente al opresor, y como el gobierno, al propio tiem­po que trabaja por el interés de los propietarios, tra­baja también por sus propios intereses. De esto depen­de la formación de una ciencia oficial que es, en todo aquello que puede servir lo intereses de los dominado­res, la negación de la verdadera ciencia. De esto de­pende el espíritu patriótico, loa odios de raza, las gue­rras y la paz armada, más desastrosa que las mismas guerras. De esto depende el amor transformado en tor­mento o en mercado vil. De esto depende el odio más o menos intenso, la rivalidad, la desconfianza entre los hombres, la incertidumbre y el miedo para tedios.

Y este estado de cosas es lo que nosotros queremos cambiar radicalmente. Y puesto que todos estos males derivan de la lucha entre los hombres, de esta busca del bienestar individual efectuada por cuenta propia y contra todo, queremos remediarlo sustituyendo el amor al odio, la solidaridad a la competencia, la cooperación fraternal para bienestar de todos a la busca exclusiva del propio bienestar, la libertad a la opresión y a la imposición, y la verdad a la mentira religiosa y pseudo-científica.

Por consiguiente:

1- Abolición de la propiedad privada de la tierra, ¿e las primeras materias y de los instrumentos -de tra­bajo, a fin de que nadie pueda tener modo de vivir explotando el trabajo ajeno, y teniendo todos los hom­bres garantizados los medios de producir y vivir, pue­dan ser verdaderamente independientes y puedan aso­ciarse a los demás libremente en vista del interés co­mún y conforme a las propias simpatías.

29 Abolición del gobierno y de todo poder que ha­ga ley y la imponga a los demás, o sea: abolición de las monarquías, de las repúblicas, de los parlamentarios, de los ejércitos, de las policías, de las magistraturas y de todas las demás instituciones dotadas de medios coercitivos,

3g Organización de la vida social mediante la obra de libres asociaciones y federaciones de productores y de consumidores, hechas y modificadas a tenor de la voluntad de los componentes, guiados por la ciencia y la experiencia y libres de toda Imposición que no derive de las necesidades naturales, a las cuales, venci­do el hombre por el sentimiento de la misma necesi­dad inevitable, voluntariamente se somete.

49 Garantizados los medios de vida, de desarrollo y de bienestar a los níños y a todos los que no estén en estado de proveer a sus necesidades.

59 Guerra a las religiones y a todas las mentiras, aunque se oculten bajo el manto de la ciencia. Instruc­ción científica para todos hasta en su más elevado gra­do.

6? Guerra al patriotismo. Abolición de las fronte­ras fraternización de todos los pueblos.

7? Reconstitución de la familia, de modo que resulte de la práctica del amor libre de todo vinculo le­gal de toda opresión económica o física, de todo pre­juicio religioso.

Este es nuestro ideal.



* * *

Hemos expuesta a grandes rasgos cuál es la fina­lidad que perseguimos, el ideal por el cual luchamos.

Pero no basta con desear una cosa. Si verdadera­mente se quiere obtenerla es necesario emplear los me­dios adecuados a su conseguimiento. Y estos medios no son arbitrarios: derivan, necesariamente, del fin a que se tiende y de las circunstancias en que se lucha; de modo que si nos engañamos en la elección de los medios no llegaremos a los fines que nos propongamos, sino a otro fin, tal vez muy opuesto, que será consecuencia natural, necesaria, de los medios que hayamos emplea­do. El que se pone en camino y lo equivoca, no va adonde quiere, sino allí donde conduce el camino que recorrió.

Es necesario, pues, que digamos cuáles son los medios que según nosotros conducen al fin que nos proponemos y que nosotros queremos emplear.

Nuestro ideal no es de aquellos cuyo consegui­miento depende del individuo considerado aisladamen­te. Se trata de cambiar el modo de vivir en sociedad, de establecer entre los hombres relaciones de amor y solidaridad, de conseguir la plenitud del desarrollo material, moral e intelectual, no para un solo indivi­duo, ni para les miembros de una dada clase o par­tido, sino para todos los seres humanos, y esto no es una cosa que pueda imponerse con la fuerza, sino que debe surgir de la conciencia iluminada de cada uno y actuarse mediante el libre consentimiento de todos.

Nuestro primer deber, pues, consiste en persua­dir a la gente.

Es necesario que nosotros llamemos la atención de los hombres sobre los males que sufren y sobre la posibilidad de destruirlos. Es necesario que suscite­mos en cada uno la simpatía para con los ajenos ma­les y el vivo deseo del bien de todos.

Al que tenga hambre y frío le enseñaremos có­mo sería posible y fácil asegurar a todos la satisfac­ción de las necesidades materiales. Al oprimido y vi­lipendiado le diremos que se puede vivir feliz en una sociedad de libres y de iguales. Al atormentado por el odio y el rencor le enseñaremos el camino para alcan­zar, amando a sus semejantes, la paz y la alegría del corazón.

Y cuando hayamos conseguido hacer nacer en el ánimo de los hombres el sentimiento de rebelión con­tra los males injustos e inevitables que se sufren en la sociedad presente, y cuando les hayamos hecho comprender las causas de estos males y que de la vo­luntad humana depende eliminarlos; cuando hayamos Inspirado el deseo vivo, prepotente, de transformar la sociedad en bien de todos, entonces los convenci­dos por impulso propio y por impulso de los que les precedieron en la convicción, se unirán y querrán y podrán actuar los comunes ideales.

Hemos dicho ya que sería absurdo y en contra­dicción con nuestro objetivo querer imponer la liber­tad, el amor entre loa hombres, el desarrollo integral de todas las facultades humanas por medio de la fuer­za. Es necesario, pues, contar con la ubre voluntad de los demás, y lo único que podemos hacer es provo­car la formación y la manifestación de dicha volun­tad. Pero sería igualmente absurdo y contrario a nuestro objeto admitir que los que no piensan como nosotros vayan a impedirnos actuar nuestra volun­tad, siempre que ésta no lesione su derecho a una libertad igual a la nuestra.

Libertad, por consiguiente, para todos de pro­pagar y experimentar las propias ideas, sin otro lí­mite que el que resulta naturalmente de la igual li­bertad de todos.

Pero a esto se oponen — y se oponen con la fuer­za brutal — los que se benefician con los actuales pri­vilegios y dominan y reglamentan la vida social pre­sente.

Tienen estos en sus manos todos los medios de producción, y por lo tanto suprimen, no tan solo la po­sibilidad de experimentar nuevos modos de conviven­cia social, no tan sólo el derecho dé los trabajadores a vivir libremente con el propio trabajo, sino también el mismísimo derecho a la existencia, y obligan al que no es propietario a que se deje explotar y oprimir si no quiere morirse de hambre.

Tienen a su disposición la policía, la magistra­tura y los ejércitos creados expresamente para defen­der sus privilegios, y persiguen, encarcelan y matan a los que tienen cometidos.

Dejando a un lado la experiencia histórica {la que demuestra que jamás una clase privilegiada se ha despojado, en todo o en parte, de sus privilegios, que jamás un gobierno ha abandonado el poder sin que la fuerza le haya obligado a ello) bastan los hechos contemporáneos para convencer a cualquiera de que la burguesía y los gobiernos emplean la fuerza mate­rial para defenderse, no ya contra la expropiación to­tal, sino contra las más pequeñas pretensiones popu­lares, y que están siempre dispuestos a las más atro­ces persecuciones y a las matanzas más sangrientas.

Al pueblo que quiere emanciparse no le queda otro recurso que oponer la fuerza a la fuerza.



* * *

De cuanto hemos dicho, resulta que debemos tra­bajar para despertar en los oprimidos el deseo de una radical transformación social y persuadirlos de que uniéndose tendrán la fuerza para vencer; debemos propagar nuestro ideal y preparar las fuerzas morales y materiales necesarias para poder vencer a las, fuerzas enemigas y para organizar la nueva sociedad. Y cuando tengamos la fuerza suficiente debemos, aprovechando las circunstancias favorables que se producen o creándolas nosotros mismos, hacer la re­volución social, derribando con la fuerza el gobierno, expropiando con la fuerza a los propietarios, y po­niendo en común los medios de vida y de producción, e impidiendo al propio tiempo que vengan nuevos go­biernos a imponernos su voluntad y a dificultar la re­organización social hecha directamente por los inte­resados.”

Todo esto, empero, es menos simple de lo que a primera vista podría parecer.

Tenemos que habérnoslas con hombres de la ac­tual sociedad, hombrea que están en condiciones mo­rales y materiales pésimas, y nos engañaríamos sí pensáramos que basta la propaganda para elevarles a aquel grado de desarrollo intelectual y moral que es nectario para la actuación de nuestros ideales.

Entre el hombre y el ambiente social hay una ac­ción recíproca. Los hombres hacen la sociedad tal co­mo ésta es y la sociedad hace los hombres tal como éstos son, y de esto resulta una especie de círculo vi­cioso: para transformar la sociedad es necesario transformar los hombres y para transformar los hombres es necesario transformar la sociedad.

La miseria embrutece al hombre, y para destruir la miseria es necesario que los hombres tengan consciencia y voluntad. La esclavitud educa a los hombres para esclavos, y para libertarse de la esclavitud se necesitan hombres que aspiren a ser libres. La igno­rancia deja a los hombres sin el conocimiento de las causas de sus males y sin que sepan como remediar­los, y para destruir la ignorancia es necesario que los hombres tengan tiempo y modo de instruirse.

El gobierno acostumbra a la gente a sufrir la ley y a creer que la ley es necesaria a la sociedad, y para abolir el gobierno es ‘necesario que los hombres se persuadan de su inutilidad y de su nocividad.

¿Cómo salir de este círculo vicioso?

Afortunadamente la sociedad actual no ha sido formada por la voluntad esclarecida de una clase do­minante que haya podido reducir todos los dominados a instrumentos pasivos e inconscientes de sus intere­ses. Esta sociedad es el resultado de mil luchas in­testinas, de mil factores naturales y humanos agentes casuales sin criterios directivos, y por consiguiente no hay divisiones netas ni entre los hombres ni entre las clases.

Infinitas son las variedades de condiciones ma­teriales; infinitos los grados de desarrollo moral e intelectual; y no siempre — diremos casi muy rara­mente — el puesto que uno ocupa en la sociedad co­rresponde a sus aspiraciones. Muy a menudo los hombres caen en condiciones inferiores a las que es­tán habituados, y otros, por circunstancias excepcionalmente favorables, consiguen elevarse a condicio­nas superiores a aquellas en que nacieron. Una par­te notable del proletariado ha logrado ya salir del es­tado de miseria absoluta, embrutecedora, o no ha po­dido nunca reducírsele a ella; ningún trabajador, o casi ninguno, se encuentra en el estado de inconscien­cia completa, de completa adaptación a las condicio­nes que quisieran los patronos. Y las mismas institu­ciones, tales como las ha producido la historia, con­tienen contradicciones orgánicas que son como gérme­nes de muerte, los que al desarrollarse producen la disolución de la institución y la necesidad de la trans­formación.

De aquí la posibilidad del progreso; pero no la po­sibilidad de llevar, por medio de la propaganda, todos los hombres al nivel necesario para que quieran y ac­túen la anarquía, sin una anterior gradual transfor­mación del ambiente.

El progreso debe marchar contemporáneamente, paralelamente en los individuos y en el ambiente. Debemos aprovechar todos los medios, todas las posibi­lidades, todas las ocasiones que nos deja el ambiente actual, para obrar sobre los hombres y desarrollar su conciencia y sus deseos; debernos utilizar todos los progresos realizados en la conciencia de loa hombres para inducirles a reclamar e imponer aquellas mayo­res transformaciones sociales que son posibles y que mejor pueden abrir paso a progresos ulteriores.

Nosotros no debemos esperar a actuar la anar­quía limitándonos a la simple propaganda. Si así hiciéramos habríamos agotado pronto el campo de acción; habríamos convertido a todos aquellos que en el ambiente actual son susceptibles de comprender y aceptar nuestras ideas, y nuestra ulterior propagan­da quedaría estéril; o si de las transformaciones de ambiente surgiesen nuevos estratos populares a la po­sibilidad de recibir nuevas ideas, sucedería esto sin la obra nuestra, tal vez contra nuestra obra, y por lo tanto acaso en perjuicio de nuestras ideas.

Debemos procurar que el pueblo, en su totalidad o en sus varias fracciones, pretenda, imponga, actúe por sí mismo todas las mejoras, todas las libertades que desea, tan pronto como las desee y tenga fuerza para imponerlas, y propagando siempre entero nues­tro programa y luchando siempre en pro de su ac­tuación integral, debemos empujar al pueblo a que pretenda e imponga cada vez mayores cosas, hasta que llegue a su emancipación completa.

* * *

La opresión que más directamente pesa sobre los trabajadores y que es causa principal de todas las su­jeciones morales y materiales a que están sometidos los trabajadores, es la opresión económica, es decir, la explotación que los patronos y los comerciantes ejercen sobre los obreros gracias a la acaparación de todos los grandes medios de producción y de cambio.

Para suprimir radicalmente y sin peligro de re­torno esta opresión, es necesario que todo el pueblo esté convencido del derecho que tiene al uso de los me­dios de producción, y que actúe este derecho suyo pri­mordial expropiando a los detentadores del suelo y de todas las riquezas sociales poniendo éstas y aquél a disposición de todos.

¿Pero se puede ahora mismo efectuar esta ex­propiación? ¿Se puede hoy pasar directamente, sin grandes intermedios, del infierno en que se encuentra el proletariado al paraíso de la propiedad común?

La prueba de que el pueblo no es aún capaz de expropiar a los propietarios es que no les expropia.

¿Qué debe hacerse mientras no llega el día de la expropiación?

Nuestro deber está en preparar el pueblo mo­ral y materialmente para esta necesaria expropiación, e intentarla y reintentarla cada vez que una sacudi­da revolucionaria nos dé ocasión, hasta el triunfo de­finitivo. ¿Pero cómo prepararemos al pueblo? ¿Cómo preparar las condiciones que hacen sea posible, no só­lo el hecho material de la expropiación, sino la utili­zación, a beneficio de todos, de la riqueza común?

Hemos dicho anteriormente que la sola propagan­da, hablada o escrita, es impotente para conquistar a. nuestras ideas toda-la gran masa popular. Precisa, pues, una educación práctica que sea tan pronto cau­sa como efecto de una gradual transformación del ambiente. Precisa que a medida que se desarrollen en los trabajadores el sentido de rebelión contra los in­justos e Inútiles sufrimientos de que son víctimas y el deseo de mejorar sus condiciones, luchen, unidos y solidarios, para conseguir lo que desean.

Y nosotros, como anarquistas y como trabajado­res, debemos impulsarles y estimularles a la lucha y luchar con ellos.

¿Pero son posibles en un régimen capitalista estos mejoramientos? ¿Son útiles, desde el punto de vista de_ la futura emancipación integral de los traba­jadores?

Sean los que fueren los resultados prácticos de la lucha para las mejoras inmediatas, su utilidad principal está en la misma lucha. Con esta lucha los obreros aprenden a ocuparse de sus intereses de clase, aprenden que el patrono tiene intereses opuestos a los suyos y que no pueden mejorar de condición y aún emanciparse sino uniéndose y haciéndose mas fuertes que los patronos. Si consiguen obtener lo que desean, es­tarán mejor, ganarán más, trabajarán menos, dispon­drán de más tiempo para reflexionar sobre las cosas que les interesan y sentirán en seguida mayores de­seos y mayores necesidades. Si no consiguen lo que desean, se verán llevados a estudiar las causas del fracaso y a reconocer la necesidad de una mayor unión de una energía mayor, y comprenderán al fin que pa­ra vencer con seguridad y definitivamente es necesa­rio destruir el capitalismo. La causa de la revolución, la causa de la elevación moral del trabajador y de su emancipación, saldrá ganando del hecho que los trabajadores se unan y luchen por sus intereses.

¿Pero es posible, preguntamos otra vez, que loa trabajadores logren, dentro del actual estado de co­sas, mejorar realmente sus condiciones?

Esto depende del concurso de una infinidad de circunstancias.

A pesar de lo que sostienen algunos, no existe una ley natural (ley de los salarios) que determine la parte que corresponde al trabajador sobre el pro­ducto de su trabajo; o, si se quiere formular una ley, no puede ser más que ésta: el salario no puede des­cender normalmente por debajo de aquel tanto que es necesario a la vida, ni puede normalmente subir tanto que no deje ningún beneficio al patrono. Claro es que en el primer caso los obreros morirían o no percibi­rían ya salario, y en el segundo caso los patronos ce­sarían de hacer trabajar y por tanto no pagarían más salarios. Pero entre estos dos extremos imposibles hay una infinidad de grados, que van desde las condi­ciones casi animalescaz de gran parte de los trabaja­dores agrícolas hasta aquellas casi decentes de los obreros de los oficios buenos en las grandes ciudades. El salario, la duración de la jornada de traba­jo y las demás condiciones de trabajo son el resulta­do de la lucha entre patronos y obreros. Aquéllos pro­curan dar a éstos lo menos posible y hacerles trabajar hasta extenuarles, y éstos procuran, o deberían pro­curar, trabajar lo menos posible y ganar lo más que puedan. Allí donde los trabajadores se contentan de cualquier modo y aún descontentos no saben oponer una válida resistencia a los patronos, prontamente quedan reducidos a unas condiciones de vida animalesca; en cambio, allí donde tienen un concepto algún tanto elevado del modo cómo deberían vivir los seres humanos y saben unirse y mediante la huelga y la amenaza latente o explícita de rebelión imponen res-peto a los patronos, éstos les tratan de modo relati­vamente soportable. De modo que puede decirse que el salario, dentro ciertos límites, es lo que el obrero (no como individuo, se entiende, sino como clase) pretende.

Luchando, resistiendo contra los patronos, pue­den, pues, los obreros impedir, hasta cierto punto, que pus condiciones empeoren y aún obtener mejoras reales. La historia del movimiento obrero ha demos­trado ya esta verdad.

Empero, es necesario no exagerar el alcance de esta lucha combatida entre obreros y patronos sobre el terreno exclusivamente económico. Los patronos pueden ceder, y a menudo ceden, ante las exigencias obreras enérgicamente formuladas, mientras no se trate de pretensiones demasiado grandes; pero tan pronto como los obreros comiencen (y es urgente que comiencen) a pretender un tratamiento que absorba el beneficio del patrono, haciendo así una expropiación indirecta, podemos estar seguros de que los patronos llamarán al gobierno en su auxilio y procurarán obli­gar por medio de la violencia a los obreros a perma­necer en sus posiciones de esclavos asalariados.

Y aún antes, mucho antes de que los obreros puedan pretender recibir en compensación de su tra­bajo “el equivalente de todo lo que han producido, la lucha económica se vuelve impotente para continuar produciendo el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores.

Los obreros lo producen todo y sin ellos no se puede vivir; parece, pues, que negándose a trabajar han de poder imponer lo que quieran. Pero la unión de todos los trabajadores, aún de un solo oficio, es di­fícil de obtener, y a la unión de los operarios se opo­ne la unión de los patronos. Los obreros viven al día y si no trabajan pronto se mueren de hambre, míentras que los patronos disponen, mediante el dinero, de todos los productos ya acumulados, y por lo tanto pueden esperar muy tranquilamente que el hambre reduzca a discreción a sus asalariados. El invento o la introducción de nuevas máquinas vuelve inútil la obra de gran número de obreros y aumenta el ejército ele los sin —trabajo que el hambre obliga a venderse a cualquiera condición. La inmigración aporta en se­guida, en aquellos países donde los trabajadores vi­ven algo mejor, una oleada de trabajadores famélicos que, queriendo o no, ofrecen a los patronos modo de rebajar los salarios. Y todos estos hechos, derivados necesariamente del sistema capitalista, consiguen contrabalancear el progreso de la conciencia y de la solidaridad obrera: a menudo caminan más rápida­mente que este progreso y lo detienen y lo destruyen. Pronto se presenta, pues para los obreros que inten­tan emanciparse, o simplemente mejorar de condición, la necesidad de defenderse contra el gobierno, la nece­sidad de atacar al gobierno que legitimando el derecho de propiedad y sosteniéndolo con la fuerza brutal, cons­tituye una barrera al progreso, barrera que debe de­rribarse con la fuerza de no querer permanecer inde­finidamente en el estado actual o peor,

.De la lucha económica hay que pasar a la lucha política, es decir, a la lucha contra el gobierno; y en lugar de oponer a los millones de los capitalistas los escasos céntimos ahorrados con privaciones mil por los obreros, se hace preciso oponer a los fu­siles y a los cañones que defienden la propiedad aquellos mejores medios que el pueblo encuentre para vencer la fuerza con la fuerza.

Por la lucha política entendemos la lucha contra el gobierno.

Gobierno es el conjunto -de aquellos individuos que-detentan el poder de hacer la ley e imponerla a los gobernados, o sea, al público.-

Consecuencia del espíritu de dominio y de la vio­lencia con los cuales algunos hombres se han impuesto a los demás, el gobierno es, al propio tiempo, creador y criatura del privilegio y su defensor natural.

Equivocadamente se dice que el gobierno desem­peña hoy la función de defensor del capitalismo, pero que abolido el capitalismo el gobierno se trocaría en representante y gerente de los intereses generales. Ante todo el capitalismo no podrá destruirse sino cuando los trabajadores, una vez arrojado el gobier­no, tomen posesión de la riqueza social y organicen la producción y el consumo en interés de todos, por sí mismos) sin esperar la obra de un gobierno, el cual, aunque quisiera, no sería capaz de hacerlo. Pero hay más: si el capitalismo quedase destruido y se dejare subsistir un gobierno, éste, mediante la concesión de toda clase de privilegios, lo crearía nuevamente, pues­to que, no pudiendo contentar a todo el mundo, tendría necesidad de una clase económicamente potente que lo apoyaría a cambio de las protecciones legales y ma­teriales que del gobierno recibe.

Por consiguiente, no se puede abolir el privilegio y establecer sólida y definitivamente la libertad y la igualdad social, sino aboliendo el gobierno, no éste o aquél gobierno, sino la misma institución del gobierno.

Pero en este como en todos los hechos de interés general y en éste más que en cualquier otro, se necesi­ta el consentimiento de la generalidad, y por esto de­bemos esforzarnos en persuadir a la gente de que el gobierno es inútil y dañoso y que se puede vivir mejor sin gobierno.

Pero como ya dijimos, la propaganda por sí sola es impotente para convencer a todos, y si nosotros qui­siéramos .limitarnos a predicar contra el gobierno es­perando pasivamente el día en que el público esté con­vencido de la posibilidad y utilidad de abolir por com­pleta toda clase de gobierno, este día no vendría nunca.

Predicando constantemente contra toda especie de gobierno y siempre reclamando la libertad integral, debemos apoyar todas las luchas por las libertades par­ciales, convencidos de que en la lucha se aprende a lu­char y de que comenzando a catar la libertad se acaba queriéndola toda. Nosotros debemos estar siempre con el pueblo, y cuando no consigamos hacerle pretender mucho, procurar que por lo menos pretenda algo, y debemos esforzarnos para que aprenda, poco o mucho, lo que quiera, a conquistarlo por sí mismo y a que odie y desprecie al que está en el gobierno o quiera ser go­bierno.

Puesto que el gobierno tiene hoy poder para re­glamentar, mediante las leyes, la vida social y ampliar o restringir la libertad de los ciudadanos, debemos, no pudiendo arrancarle aún este poder, obligarle a que haga de él un uso lo menos dañino posible. Pero esto debemos hacerlo estando siempre fuera y contra el gobierno, haciendo presión sobre él mediante la agita­ción de la calle, amenazando tomarnos por las malas lo qué pretendamos. Jamás debemos aceptar una fun­ción legislativa cualquiera, sea general o local, porque de hacer lo contrario disminuiríamos la eficacia de nuestra acción y traicionaríamos el porvenir de nues­tra causa.



* * *

La lucha con el gobierno se resuelve, en último análisis, en lucha física, material.

El gobierno hace la ley. Este debe, pues, tener una fuerza material (ejército y policía) para imponer la ley, porque de otro modo no obedecería sino el que quisiere y la ley no sería ya ley, sino una simple pro­posición que cada individuo sería libre de aceptar o de rechazar. Y los gobiernos tienen esta fuerza y se sir­ven de ella para poder con leyes fortificar su dominio y defender los intereses de las clases privilegiadas, oprimiendo y explotando a los trabajadores.

El límite a la opresión gubernamental está en la fuerza que el pueblo se muestre capaz de oponerle,

Puede haber conflicto abierto o latente, pero el conflicto siempre existe, porque el gobierno no se de­tiene ante el descontento y la resistencia, sino cuando siente el peligro de la insurrección.

Cuando el pueblo se somete dócilmente a la ley o la protesta es débil y platónica, el gobierno hace lo que tiene por conveniente sin preocuparse de las necesida­des populares; cuando la protesta se hace viva, insis­tente y amenazadora, el gobierno, según sea más o me­nos clarividente, cede o recurre a la represión. Pero siempre se llega a la insurrección, porque si el gobier­no no cede el pueblo acaba por rebelarse, y, si cede, el pueblo adquiere confianza en sí mismo y pide cada vez más, hasta que 7a incompatibilidad entre la libertad y la autoridad se hace evidente y estalla el conflicto vio­lento.

Es necesario, por lo tanto, prepararse moral y ma­terialmente para que cuando estalle la lucha violenta la victoria quede de parte del pueblo.



* * *

La insurrección victoriosa es el hecho más eficaz para la emancipación popular, puesto que el pueblo, sa­cudido ya el yugo, queda libre de darse a sí mismo aquellas instituciones que cree mejores, y el tiempo que media entre la ley, siempre en retardo, o el grado de civilización a que llegó la masa de la población., se cruza de un salto. La insurrección determina la revo­lución, es decir, la actuación rápida de las fuerzas la­tentes acumuladas durante la precedente evolución,

Todo estriba en lo que el pueblo sea capaz de que­rer.

En las pasadas insurrecciones el pueblo, incons­ciente de las verdaderas razones de sus males, quiso siempre muy poco y muy poco consiguió.

¿Qué es lo que querrá en la próxima insurrec­ción?

Esto depende en parte de nuestra propaganda y de la energía que sepamos desarrollar.

Deberemos impulsar al pueblo a que expropie a los propietarios y que ponga en común la riqueza, a que organice la vida social por sí mismo, mediante aso­ciaciones libremente constituidas, sin esperar órdenes de nadie y negándose a nombrar o reconocer un go­bierno cualquiera; o un cuerpo cualquiera que preten­da .el derecho de hacer la ley e imponer su voluntad a los demás.

Y si la masa del pueblo no responde a nuestro lla­mamiento, deberemos —en nombre del derecho que tenemos a ser libres aunque los demás quieran conti­nuar siendo esclavos, y por la eficacia del ejemplo—-actuar cuanto “podamos nuestras ideas, no reconociendo el nuevo gobierno, manteniendo viva la resistencia, y hacer de modo que los municipios que las hayan aco­gido simpáticamente rechacen toda ingerencia guber­namental y se obstinen a vivir como les plazca.

Y deberemos, sobre todo, oponernos por todos los medios a la reconstitución de la policía y del ejército y aprovechar la ocasión propicia para llevar los traba­jadores a la huelga general con todas aquellas mayores pretensiones que hayamos podido inculcarle.

Y suceda lo que suceda, continuar luchando, sin interrupción, contra los propietarios y contra el go­bierno, teniendo siempre por mira la emancipación completa, económica, política y moral de toda la hu­manidad.

Queremos, por lo tanto, abolir radicalmente el do­minio y la explotación del hombre por el hombre, que­remos que los hombres, hermanados por una solidari­dad consciente y querida, cooperen todos voluntaria­mente en el bienestar- de todos; queremos que la so­ciedad se constituya con el fin de suministrar a todos los seres humanos los medios de alcanzar el máximo bienestar posible, el máximo posible desarrollo moral y material; queremos para todos pan, libertad, amor y ciencia.

Y para conseguir este fin supremo creemos nece­sario que los medios de producción estén a disposición
de todos, y que ningún hombre, o grupo de hombres,
pueda obligar a los demás a someterse a su voluntad,
ni ejercer su influencia de otro modo que con la fuer­za de la razón y del ejemplo. Por consiguiente: expro­piación de los detentadores del suelo y del capital a
beneficio de todos y abolición del gobierno. E interi­namente esto no se haga, propaganda del ideal; orga­nización de las fuerzas populares; lucha continua, pa­cífica o violenta, según las circunstancias, contra el
gobierno y contra los propietarios, a fin de conquistar
toda la libertad y todo el bienestar que se pueda.

* * *

LAS DOS TENDENCIAS

¿LIBERTAD O ESCLAVITUD?

No pueden durar perpetuamente las condiciones actuales de la sociedad. Sobre esto convienen todos, por lo menos todos aquéllos que piensan.

Cuando se cree que los sufrimientos son un casti­go o una prueba que nos impone Dios, y que en otro mundo, después de muertos, se nos pagará con creces todos los males que en éste soportamos, la cosa puede ir tirando, se puede aguantar el mal.

Pero esta fe, que jamás ha sido, por lo demás, bastante eficaz, puesto que nunca impidió que la gen­te se preocupase de sus intereses terrenales, ha dismi­nuido grandemente, y pronto se extinguirá del todo. Los mismos curas, que intentan salvar la religión y salvarse ellos salvándola, vence obligados a darse aires de querer resolver la cuestión social y atenuar los ma­les del proletariado.

Tan pronto como los trabajadores comprenden su situación en la sociedad —y, afortunadamente, ya son muchos los que la comprenden, — es imposible que con­sientan para siempre trabajar y morirse de hambre,

producir durante toda su vida por cuenta de los patro­nes y no tener en perspectiva sino una vejez sin techo y sin pan asegurados. Es imposible que, siendo pro­ductores de una riqueza siempre creciente, no quie­ran, al fin, poseer una parte de ella, suficiente para sa­tisface!’ siquiera sus más primordiales necesidades. Es Imposible que, ya más instruidos, afinados por el con­tacto de la civilización, aunque ésta sea beneficiosa a otros, habiendo experimentado la fuerza que pueden darles la unión y el atrevimiento, es imposible, repito, que no pretendan algún día aquel mínimo de bienestar y de seguridad sin el cual la vida humana no sería po­sible .

En otros tiempos, y no muy distantes, cuando aún florecía el artesano y los capitales no estaban tan con­centrados y las empresas no eran tan colosales, los pro­letarios más inteligentes y más enérgicos tenían la es­peranza de poder arrinconar un capitalito y convertir­se en pequeños propietarios, en, pequeños patrones, y esta esperanza absorbía sus energías y les hacía sopor­tar sus presentes miserias. Queda aún en varios paí­ses el recurso de la emigración y la esperanza de enri­quecerse en América, pero también este recurso de de­sesperados va desvaneciéndose. Actualmente, el que es proletario sabe o va aprendiéndolo que, por regla ge­neral, está condenado a continuar siendo explotado to­da su vida, salvo el caso de que adviniere un cambio radical en el orden social. Y por esto reclama este cambio y se une a los demás proletarios, pava conquis­tar la fuerza necesaria que pueda imponerlo.

Los burgueses y los gobernantes que les represen­tan y les defienden, conocen este deseo proletario y ven la necesidad de hacer algo en este sentido, para evitarse sucumbir en un terrible cataclismo social.

Las masas se agitan, se organizan, adquieren con­ciencia de su fuerza. Las cárceles y las matanzas no pueden constituir un remedio permanente; precisa ti­rar un hueso al perro rabioso para que no muerda.

De otra parte, los burgueses inteligentes comien­zan a comprender que el trabajador bien alimentado y contento produce más; que el esclavo bien tratado es de más fácil manejo; que actuar de amo en medio de siervos alegres, satisfechos y agradecidos es más pla­centero y más seguro que estar en medio de gente que sufre, maldice, odia y maquina venganzas. Compren­den que es necesario instruir a los_ trabajadores para que sean productores eficaces, Y la instrucción es germen de rebelión.

Los progresos de las ciencias médicas demuestran, mejor de lo que lo ha hecho la ciencia económica, que cada individuo está interesado en que los demás vivan en buenas condiciones. Cuando se piensa que un tío del rey de Inglaterra, joven, lleno de salud, murió víc­tima del tifus, según demostraron !as averiguaciones hechas, porque un pantalón encargado a una gran sas­trería lo hizo, efectivamente, un obrero miserable, en un fétido tugurio, en el cual trabajaba y vivía con su familia, la que en aquellos momentos tenía un pequeñuelo atacado de dicha enfermedad… uno se pregun­ta: ¿cómo garantizarse contra las enfermedades in­fecciosas, si, aun siendo ricos, se está siempre en con­tacto con las gentes pobres, las cuales es imposible cui­den de las reglas más esenciales de la higiene?

Todo tiende, por consiguiente, a cambiar las actuales condiciones sociales en el sentido de un mayor bienestar y mayor justicia para todos. Las mismas clases dominantes están en ello interesadas.

Ciertamente que, dejada bajo la dirección de la burguesía, la evolución social sería lentísima, por la tendencia que tiene el que manda a huir de innovacio­nes, por los medios de que esta clase dispone para atraerse, co interesarse, corromper y absorber a los elementos más inteligentes y activos que surgen en­tre el proletariado, y porque, efectuada por burgueses y en interés de la dominación burguesa, cualquiera mejora sería un obstáculo puesto a ulteriores, mejoras que se exigieran. Si las masas proletarias, animadas y empujadas por los revolucionarios, no ponen a ello remedio, pasarán muchas generaciones antes de que se realice una sensible mejora general, antes de que desaparezcan para todos el hambre, que mata; la mi­seria, que embrutece; y la desesperación, que empuja al delito.

Pero antes o después, a saltos o gradualmente, las condiciones sociales tienen que cambiar, porque es im­posible que los trabajadores las soporten eternamente y porgue está en interés de todos que cambien.

Ahora bien; ¿qué cambio será éste y hasta qué punto llegará?

La sociedad actual está dividida en propietarios y proletarios. Puede cambiar aboliendo la condición de proletario y haciendo que todos sean copropietarios, o puede cambiar conservando esta distinción funda­mental, pero asegurando a los proletarios un mejor tratamiento.

En el primer1 caso, los hombres serían libres, socialmente iguales, y organizarían la vida social confor­me a los deseos de cada uno, y todas las potencialida­des de la naturaleza humana podrían desarrollarse con la exuberante variedad. En el segundo caso, los pro­letarios, bestias útiles y bien cebadas, se adaptarían a la posición de esclavos contentos de tener buenos amos.

Libertad o esclavitud, anarquía o estado servil.

Estas dos posibles soluciones dan lugar a dos ten­dencias divergentes, que están representadas, en sus manifestaciones más consecuentes, la una, por los anar­quistas; la otra, por los llamados socialistas reformis­tas. Con esta diferencia: que mientras los anarquistas saben y dicen lo que quieren, es decir, la destruc­ción del Estado y la organización libre de la sociedad sobre la base de la igualdad económica, los reformistas, al contrario, se hallan en contradicción consigo mis­mos, porque sf; llaman socialistas y, en cambio, su ac­ción tiende a sistematizar y perpetuar, humanizándo­lo, el sistema capitalista, y, por consiguiente, niegan el socialismo, que significa, sobre todo, abolición de la división de los hombres en proletarios y propietarios.

Deber de los anarquistas —y de buena gana di­remos deber de todos los verdaderos socialistas— es oponerse a esta tendencia hacia el estado servil, hacia un estado de esclavitud atenuada que castraría la Hu­manidad de sus mejores dotes, que privaría a la civili­zación progresiva de sus flores más bellas, tendencia que sirve para mantener entre tanto el estado de mi­seria y de degradación en que se encuentran las masas, persuadiéndolas de que tengan paciencia y esperen en la providencia del Estado y en la bondad e inteligencia de los patrones.

Todas las llamadas legislaciones sociales, todas las medidas estatales, decretadas y propuestas para “pro­teger” el trabajo y asegurar a los trabajadores un mí­nimo de bienestar y de seguridad, así como todos los medios empleados por los capitalistas inteligentes para atar el proletariado a la fábrica mediante premios, pensiones y otros beneficios, cuando no son una menti­ra y una trampa, son un paso hacia este estado servil, que amenaza la emancipación de los trabajadores y el progreso de la Humanidad.

Salario mínimo establecido por la ley, limitación legal de la jornada de trabajo, arbitraje obligatorio, contrato colectivo de trabajo con valor jurídico, perso­nalidad jurídica de los sindicatos obreros, medidas hi­giénicas en las fábricas y prescritas por el Gobierno, seguros estatales para las enfermedades, falta de trabajo, accidentes del trabajo, pensiones de la vejez, co­participación en los beneficios, etc., etc., son medidas todas conducentes a que los proletarios continúen sien­do proletarios, y los propietarios, propietarios; medi­das todas que dan al trabajador (cuando se lo dan) un poco más de bienestar y de seguridad, pero que le pri­van de aquella poca libertad que tienen y tienden a per­petuar la división de los hombres en amos y siervos.

Bueno es, ciertamente, en espera de la revolución —y hasta sirve para despertarla más fácilmente,— que los trabajadores procuren ganar más jornal y traba­jar menos horas y en mejores condiciones; bueno es que los desocupados no se mueran de hambre, que los enfermos y los viejos no queden abandonados. Tero todo esto los trabajadores pueden y deben obtenerlo por si mismos, con la lucha directa contra los patro­nes, mediante su organización, con la acción individual y colectiva, desarrollando en cada individuo el senti­miento de dignidad personal y la conciencia de sus de­rechos.

Los “dones” del Estado, los “dones” de los patro­nos son frutos envenenados que en sí mismos llevan la semilla de la esclavitud. Es necesario rechazarlos.

sábado, 21 de octubre de 2017

Detenido por el Gobierno Bolivariano por traer lectura politica en Maiquetia.

Nos solidarizamos con Simon Rodriguez dirigente del PSL, quien fue interrogado al llegar a Venezuela por el SEBIN (policía política) la causa tener libros del Che en su equipaje, mas alla de nuestras diferencias que tengamos con el PSL  nuestra solidaridad siempre estara presente contra todxs aquellxs que sufren y padecen la represión del estado, una represión que se hace mas abierta, desde acusaciones de terrorismo por protestar con una cacerola hasta este nuevo caso, hacemos un llamado a lxs compas que nos leen a fortalecer y vincularnos mas entre todxs lxs que resistimos, al fascismo solo podremos derrotarlo Unidxs!

A continuación el relato de Simon:

El día 16 de octubre en la tarde llegué al aeropuerto internacional de Maiquetía, procedente de Buenos Aires. Durante la revisión de mi equipaje por parte de funcionarios del Servicio Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), éstos se percataron de que llevaba algunos libros y revistas sobre temas políticos e inmediatamente reportaron el caso al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Los ejemplares del libro “Polémica con el Che Guevara”, una compilación de textos del Che y de Nahuel Moreno publicada a cincuenta años del asesinato del revolucionario argentino, y de dos ediciones de la revista Correspondencia Internacional, editada por la corriente Unidad Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional, de la cual forma parte el Partido Socialismo y Libertad (PSL), fueron confiscados por el Seniat bajo la figura de una “retención preventiva”. Los dos números de la revista contienen artículos dedicados a los cien años de la revolución rusa y a temas políticos de actualidad en Latinoamérica, incluyendo un dossier intitulado “¿Adónde va Venezuela?” que refleja nuestras críticas desde la oposición de izquierda al gobierno venezolano. Según palabras del funcionario superior a cargo, se trataba de materiales “desestabilizadores” y por eso requirió la actuación del Sebin. En el acta se lee que la retención “se practica hasta tanto el consignatario demuestre el cumplimiento de las obligaciones establecidas en el régimen aduanero y demás disposiciones legales”. Dado que por su escaso número y valor económico no se trata de un asunto de impuestos ni de ilícito de importación alguno, llama la atención que el Seniat asuma funciones de fiscalización ideológica.

Seguidamente tres funcionarios del Sebin me conminaron a acompañarlos a sus oficinas en el sótano del Aeropuerto Internacional de Maiquetía para conducir una entrevista. Allí estuve casi cinco horas incomunicado, fui sometido a un interrogatorio sobre el contenido de las revistas y mis actividades políticas. También fui reseñado fotográficamente.

El 18 de octubre intenté sin éxito que el Seniat me devolviera las revistas y libros confiscados.

Este tipo de protocolos implementados por el Seniat y el Sebin evidencian la restricción de las libertades democráticas, particularmente la libertad de expresión y el acceso a la información; la persecución a la disidencia y los métodos arbitrarios utilizados en contra de personas consideradas “subversivas” o “desestabilizadoras” únicamente por sus opiniones. En este caso se trata de una detención por el hecho de formar parte de la oposición de izquierda, que con plena independencia frente al chavismo y la MUD promueve una salida obrera y popular a la crisis, por la construcción de una sociedad verdaderamente democrática y socialista, sin explotación, sin saqueo transnacional y sin las horrendas desigualdades sociales y la miseria que hoy azotan a Venezuela por la voluntad de un sector de la burguesía emergente aferrada al poder.

viernes, 13 de octubre de 2017

(VIDEOS) Conversatorio: "Constituyente, extractivismo y recolonización Indígena"

A propósito del día de la Resistencia Indígena, compartimos el registro audiovisual del foro realizado el pasado 22 de Septiembre día en que se realizó la "Movilización Amazónica Internacional"

En este conversatorio diversxs ponentes, activistas y especializadxs en diferentes áreas de investigación dieron a conocer las realidades que atraviesan actualmente nuestros pueblos indígenas en Venezuela, con la urgente necesidad de desmontar la actual Constituyente, fuertemente influenciada por el pensamiento del "intelectual" Luis Brito García cuya tendencia es cláramente neoliberal, eurocentrista, colonizadora y pro extractivista, expuesta descaradamente en artículos de su blog personal , donde justifica la invisibilización de nuestros pueblos indígenas, sataniza su autonomía, criminaliza el desarrollo de distintos activismos, vanagloria al estado-gobierno como si se tratase de una omnipotencia, legitimando su autoritarismo, justificando el desarrollo de proyectos estatales inconsultos, (en este último caso sabemos específicamente que con la Constituyente buscarán legitimar y perpetuar más los proyectos extractivistas de Perijá, Guasare y del Orinoco) .

 Además de problematizar el tema de la constituyente, también se visibilizaron las diferentes iniciativas que se están gestando autónomamente desde las bases y a su vez se generaron propuestas apuntadas a fortalecer las luchas por los derechos de los pueblos indígenas y de la madre tierra, así que sin más preámbulos les dejamos los vídeos de las ponencias:


Juan Carlos La Rosa (WAINJIRAWA- LA GUARURA)

Alicia Moncada (PROFESORA UCV- WANAALERU)

Esteban Emilio Mosonyi (ANTROPÓLOGO-
PLATAFORMA CONTRA EL ARCO MINERO )

Francisco Javier Velasco (ANTROPÓLOGO-
PLATAFORMA CONTRA EL ARCO MINERO)
Emiliano Teran Mantovani (SOCIÓLOGO-
OBSERVATORIO DE ECOLOGÍA POLÍTICA)

Intervención de Bióloga de la Ucv denunciando la reaparición de la Malaria en el país ocultada por el Gobierno Nacional.



Fuente: Aporrea.org

Maracay: Toque kapucha forever (homenaje a Rey)

HEY!!!
Después de tanto tiempo sin conciertos Dis y Crust en la putrefacta Vene$uela, distris e individualidades nos pusimos de acuerdo para llevarles a ustedes el KAPUCHA FOREVER, que como ya la mayoría sabe, es un concierto anarcopunk tributo a nuestro compañerx Rey Esis.
Esta actividad se estará llevando a cabo en la ciudad de Maracay, esperando que todxs ustedes puedan acompañarnos en este evento 100% autogestionado, recordando a las personas que simpatizan o no, con el punk, de que sí existe autonomía fuera de los juegos y manipulación gubernamental hacia lxs jóvenes. No nos limitan nuestra rebeldía, somos ingobernables.
La preventa tiene un costo de 7mil bolívares, que nos parecen bastante accesibles debido al alto costo de la vida en este país de mierda, lo cuál les recomiendo adquirir su entrada que estará siendo distribuida por Mukushies Records.
También, estaremos contando con el material de Come Ruido Diystro y Bajo Sombra Distro.
Les esperamos.
UP THE PUNX.
(A)//(E)


Por sonar cacerola fue detenido en Paraguaná el profesor Isaac López, según su hermano




Autor: Jorge Flores Riofrio|@FloresRiofrio en Efecto Cocuyo

Isaac López, historiador y profesor de la Universidad de Los Andes, salió a protestar en la noche del pasado martes 10 de octubre en las cercanías de su casa en Pueblo Nuevo, municipio Falcón (centro-occidente) del estado homónimo. Junto a otros habitantes tocaba cacerolas cuando funcionarios de la policía regional llegaron al sitio para dispersar a los manifestantes. “Isaac fue detenido por manifestarse contra los apagones constantes, antes de que empezara la violencia”, señaló su hermano, Felipe López.

En la península de Paraguaná (Falcón), donde se encuentra ubicada la población en la que fue apresado López, desde hace dos semanas se agudizaron los cortes eléctricos, lo que motivó a los habitantes a reclamar a las autoridades que den respuesta al problema que padecen. Los apagones llegan a durar hasta 24 horas, según algunos residentes. “Nadie informa, eso desespera a la gente”, expresó el familiar del catedrático arrestado.

El docente universitario fue traslado a la comandancia del pueblo, donde al pasar algunos minutos fueron llegando otros apresados. Después de ser arrestados, algunos de los manifestantes que reclamaban en las cercanías de la alcaldía del municipio determinaron que las cacerolas no eran suficientemente contundentes, por lo que decidieron tomar la sede municipal.

Algunos violentaron las puertas, sustrajeron computadoras, y quemaron parcialmente la edificación, mientras otros de los manifestantes se enfrentaban con piedras a los cuerpos de seguridad que intentaban devolver el orden.

El catedrático paso la noche en la comandancia de la policía regional de la población. En la mañana fue trasladado a una comisaria en Punto Fijo junto a los otros detenidos, en la que esperó durante varias horas para ser trasladado a la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC).

Su hermano comunicó que durante el tiempo que esperó dentro de un vehículo policial para que lo llevaran al CICPC, manifestó fatiga y problemas de la tensión, por lo que llamaron una ambulancia para que lo examinaran. “Después de tres horas en un carro, naturalmente se sintió mal. Los paramédicos nos dijeron que estaba bien, pero deprimido”, informó el familiar.

“Luego que la manifestación se puso violenta y arrestaron como 20, a mi hermano no lo iban a soltar. La protesta se convirtió en algo político, hay campaña electoral, no lo van a soltar tan fácil”, agregó el hermano del profesor universitario.

López está dentro del grupo de 18 personas, a las que las autoridades señalan como los que cometieron los actos vandálicos contra la alcaldía y presuntamente poseían bombas molotov y botellas plásticas con gasolina Su hermano informó que su arresto ocurrió alrededor de las ocho de la noche y las acciones vandálicas ocurrieron horas después.

Para este jueves 12 de octubre, los abogados y los familiares de López esperaban en los tribunales, que fuese presentado ante una autoridad judicial como señala la Constitución en su artículo 44, que establecerá si permanecerá arrestado o saldrá en libertad. En horas de la tarde les informaron que la presentación estaba diferida para el próximo viernes 13 de octubre.

¿Quién es Isaac López?

Además de ser profesor de la ULA, es un historiador de trayectoria, que ha publicado libros y artículos sobre la península de Paraguaná y otros temas de interés histórico y cultural.

Pese a vivir en Mérida desde que empezó a estudiar su carrera, durante años se ha dedicado a la promoción cultural en su ciudad de origen, Pueblo Nuevo, donde ha impartido talleres para jóvenes. “Todas las vacaciones él deja su apartamento en Merida, para venirse aquí, donde nacimos y nos criamos, al igual que mi papá y mi abuelo”, comunicó el hermano del catedrático.

En esta oportunidad, se encontraba en la población realizando una investigación para la ULA, sobre el periodo guerrillero de los años 60 en la Península.

Por medio de su cuenta de Facebook expresaba sus opiniones como un hombre nacido en la Península e historiador. “La gente en los pueblos de Paraguaná revive los años de hambre de la primera década del siglo XX”, publicó el pasado 7 de octubre.

Su trayectoria es reconocida por académicos, instituciones universitarias y estudiantes, quienes por medio de las redes sociales exigen la liberación de López. Entre quienes se pronunciaron en contra del arresto, se encuentra el reconocido historiador, Elías Pino Iturrieta.



Libertad para el historiador Isaac López, detenido injustamente en Paraguaná por participar en una protesta pacífica.


Tomado de: http://laguarura.net.ve/2017/10/12/por-sonar-cacerola-fue-detenido-en-paraguana-el-profesor-isaac-lopez-segun-su-hermano/